sábado, enero 14, 2012

Los escritores y sus mascotas

El hecho de contar con la compañía de una mascota permite al autor compartir su trabajo, sus horas de inspiración, porque una mascota no interrumpe, se queda fielmente haciendo notar su presencia con un calmado sueño, calentando el aire con su aliento cálido. Como el trabajo del escritor siempre se realiza en casa, allí estará su mascota para acompañarlo y aguantar sus malos días o festejar sus triunfos o conquistas. Por otro lado, se convierte en depositario de todo aquello que el autor no se atrevería a compartir con nadie.

Los escritores suelen ser personas solitarias, a quienes les gusta sentarse durante horas a trabajar sin que nadie las moleste, un animal de compañía suele ser el complemento perfecto para esta vida, porque todos necesitamos sentirnos queridos y compartir nuestra existencia. Una mascota puede llenar el espacio y hacernos sentir que somos importantes para alguien y que alguien es importante para nosotros.

Un escritor busca en su mascota un reflejo, un psicoanalista y una compañía. Los animales pueden consolarnos en la soledad, identificarse con nuestra causa, entendernos a su manera y escucharnos mucho. Además, son como nuestro cable a tierra con el sitio del que venimos, con la naturaleza, nos ayudan a entender que estamos vivos y que vamos hacia alguna parte, todos formamos parte del cosmos. 

Estas son algunas de las mascotas de algunos grandes escritores, que han servido de inspiración o de simple compañía para ellos.






CARLOS MONSIVÁIS


Fue célebre el cariño de Carlos Monsiváis por los gatos: en su casa vivían un total de 13 gatos (otras versiones dicen que eran 22). Los médicos que lo atendieron confirmaron que su enfermedad (la fibrosis pulmonar) no tuvo nada que ver con el hecho de que conviviera con tantas mascotas. Creó, junto con Claudia Vásquez Lozano, la organización civil Gatos Olvidados, que ella preside.



Estos felinos lo acompañaban en sus noches de trabajo, en sus días de lectura, todos tenían nombre, y como lo describió José Emilio Pacheco, a todos les llamaba e identificaba por su nombre: Pio Nonoalco, Carmelita Romero, Evasiva, Nana Nina Ricci, Chocorrol, Posmoderna, Fetiche de peluche, Fray Gatolomé de las bardas, Monja desmatecada , Mito genial, Ansia de militancia, Miau Tse Tung, Miss oginia, Miss antropía , Caso omiso, Zulema Maraima, Voto de castidad, Catzinger, Peligro para México, Copelas o maullas.





LORD BYRON

Este poeta escocés, autor del inacabado Don Juan, fue un apasionado de los placeres de la vida. Se dice de él que perdió la virginidad con diez años y que amó a cientos de mujeres y a varios hombres, tanto que le acusaron de sodomita, pero nunca quiso a ningún humano con la fuerza que le unió a su perro terranova Boatswain.

Cuenta la leyenda que un día viajaba en barco cuando Boatswain cayó al agua. Byron intentó en varias ocasiones que el capitán detuviese el navío y rescatara a su mascota, pero este se negó porque un animal no constituía motivo suficiente para detener la travesía. Lord Byron no dudó un instante ante la negativa y se lanzó al agua, de la que ambos fueron rescatados con vida.

Lo que sí se sabe con certeza es que, tiempo después, cuando Boatswain enfermó de rabia, Byron detuvo su vida para cuidarlo hasta el último latido de su corazón, y una vez muerto, mandó construir un mausoleo para el animal con una placa en la que se podía leer un poema que comenzaba así: "Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad, y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos".


Existen muchos escritores que al igual que Byron adoran a sus mascotas, incluso muchos las apreciamos más que a cualquier otro ser humano. No se trata de zoofilia, sino de una relación que está definida por la fidelidad, la compañía y aspectos que son inexplicables racionalmente.







VIRGINIA WOOLF


Siempre hubo perros en la vida de Woolf. La presencia de animales en sus distintos hogares era algo que todo el mundo daba por hecho y que sirvió como argumento para una de sus obras, Flush.



En Flush un perro acostumbrado a campar a sus anchas y correr por el campo, se encuentra recluido en una habitación a los pies de su ama, que está enferma. Él la cuida, la protege y la acompaña, a la espera de cualquier muestra de cariño de su dueña, por nimia que sea.

Sin sensiblerías de más ni cursilerías, Woolf retrató a la perfección el comportamiento animal en su obra, algo que respondía a sus propias obsesiones por encontrar explicación al carácter perruno. De hecho, escribió Flush para superar el trauma que le generó volver de un viaje por Europa en 1935 y encontrar que su perra Pinka había muerto en su ausencia.


Virginia Woolf mencionaba perros en todas sus obras y siempre formaron parte de su vida estos animales. Sus favoritos fueron posiblemente Grizzle y Pinka a quienes tenía la costumbre de llevar con ella siempre, aún si sabía que a otros les molestaba.








TRUMAN CAPOTE

Capote ha pasado a los anales de la historia como el creador del periodismo novelado, o de la novela de no ficción, a raíz de su gran obra A sangre fría (1966), por la que dedicó cinco años de su vida a investigar el asesinato de la familia Clutter en Kansas.

Sin embargo, hubo otro ser que ocupó su vida, sus esfuerzos y sus obsesiones, y ese fue su mejor amigo Charlie, un bulldog inglés que compró a golpe de talonario en Londres y que llevó consigo a la Costa Brava española.

Unos meses antes, su perro Bunky había fallecido en un hotel en Alemania, y Capote se convenció de que jamás volvería a encariñarse con un animal, aunque el encuentro con Charlie cambió su vida y le devolvió la ilusión que más tarde apagaron los psicofármacos y el alcohol. Cuando inició la investigación frenética de los asesinatos en Kansas y el descenso a los infiernos de las drogas para poder dormir, hubo una luz que le ayudó a superar el miedo.

Se acordaba mucho de Charlie, su fiel amigo, al que enviaba algún hueso por correo, cartas o postales a su nombre, como aquella en la que escribió: "Querido Charlie, aquí todos los perros tienen miedo y pulgas, no te gustarían nada. Te echo de menos. ¿Quién te quiere? T (quién si no)".








CYRIL CONNOLLY

Connolly fue compañero de clase de George Orwell y estaba convencido de que en otra vida había sido lémur, (otras de sus encarnaciones habían sido de langosta, melón y Arístipo), por esta razón se rodeó de lémures, a quienes trataba como si fuesen personas sin oír las risas y burlas de quienes lo criticaban por tener semejante deferencia por esos animalitos. Él sentía que lo conectaban con su vida anterior, ¿qué conexión más profunda y natural que esta puede existir?

Posiblemente el caso de Connolly resulte sumamente extravagante y extremista, sin embargo es común conocer a un escritor que tiene por mejor amigo a una mascota, generalmente perros o gatos. Una mascota es compañera y capaz de escuchar las peores atrocidades, de estar al tanto de los más nefastos borradores y de jamás defraudar al autor, ni hablar a sus espaldas de sus obras.









WILLIAM BURROUGHS

Burroughs fue un enamorado de los gatos y aunque de niño tuvo un sapo de mascota, después se inclinó por los felinos, llegó a decir que cuando sus gatos se ausentaban de la casa, sentía muchas ganas de llorar y a menudo lo hacía.

A lo largo de su vida tuvo muchos y de los más diversos pelajes. De esa experiencia nos dejó un maravilloso libro, lleno de pasadizos al misterio y de experiencias vividas con gatos de orígenes variados. Tales experiencias las contó en un libro de título más que ilustrativo: Gato encerrado. Se trata de textos breves, auténticos poemas en prosa, en los que Burroughs deja respirar, sin cautela, sus emociones y evoca fragmentos de vida relacionados con algunos de sus más queridos gatos. Quien haya tenido en casa un gato sabe que es un animal envuelto en misterio, observador incansable que parece guardar, detrás de la belleza de sus ojos, algún secreto relacionado con el sentido de su especie que todos sus miembros heredan generación tras generación sin revelárselo a nadie.

“La gracia me llegó en forma de gato”
, anotó William Burroughs en sus diarios finales; especialmente en forma de Riski, su preferido. 







PAUL BOWLES

La esposa de Paul Bowles hizo de su casa un verdadero zoológico, tenían: un gato, un pato, un armadillo, dos coatíes, un ocelote y un loro que iba con el escritor a todos lados. Cabe señalar que cuando era joven, Bowles se autorretrataba como un loro.

Bowles escribió sobre las razones por las que los gatos no pueden estar juntos, y son extrapolables a las que esgrimía para defender que dos escritores no pueden compartir pupitre: “Ninguno de ellos consigue la atención que desea y exige”. Quizás por eso, escritores y felinos se entienden tan bien desde siempre.









JULIO CORTÁZAR

Cortázar tenía un gato de nombre Teodoro W. Adorno, tomado del nombre del filósofo y sociólogo alemán. Teodoro era un gato callejero que Cortázar encontró una vez en su lugar de veraneo, el minino iba cada tarde a su puerta a pedir algo de comer. Contaba el escritor que al año siguiente de conocerlo, “se me mojaron los ojos como a un imbécil” al reencontrarme con el felino y lo adopté.

Además este gatito aparece mencionado en muchas partes o de sus cuentos o de sus novelas, como por ejemplo en el capítulo 59 de “Rayuela” o en Fragmento de “El Diario de Andrés Fava”, publicado póstumamente en 1995. O en el pasaje de “Último round” (1969) titulado “La entrada en religión de Teodoro W. Adorno”. O en “Orientación de los gatos” en “Queremos tanto a Glenda” (1980), o en “Más sobre filósofos y gatos” (donde cuenta porque le puso a su gato “Teodoro W. Adorno”) en “La vuelta al día en ochenta mundos” (1967), etc.







ROSA MONTERO

Esta escritora madrileña tiene dos perros, ambos adoptados mediante asociaciones defensoras de los animales. Hace años en un artículo que publicó en “El país” dijo que Carlota, una de sus perras, era un poco friki y que aunque desconocía el pasado que había tenido suponía no era nada alentador pues sufría de sobresaltos si te acercabas mucho, era como si de repente se le cruzaran los cables y tuviera miedo de todo.

Su otra compañera del alma se llama Bruna también fue rescatada. Esta escritora es otra de las que adoran a los animales y que abogan por sus derechos siempre que encuentran la forma.





Otros escritores, como el peruano Alfredo Bryce Echenique, han preferido posar con su gato ante la prensa que enfrentarse solos a la realidad. Así también hemos podido ver a Ernest Hemingway con su gato negro, que no le debería dar mala suerte porque le acompañaba siempre.







Perros, gatos y lémures

"Este es un libro sobre los animales y la literatura, los animales y la escritura. Sobre el animal como sombra del escritor, como amigo, como único depositario de unos sentimientos, incluso de unas ideas que el autor no compartiría con nadie", afirman los editores.


Para realizar la obra “Perros, gatos y lémures” se contó con la colaboración de diferentes escritores que aportaron sus experiencias con los animales de compañía y contaron anécdotas de autores que ya no están vivos.

Lo interesante de este libro es enfrentarse con la manera en que este grupo de escritores españoles plantean la relación entre quienes se dedican al arte de escribir y sus mascotas.

Según los editores: “algunos de ellos han escrito relatos íntimos y sobrecogedores, otros nos han brindado textos hilarantes. Algunos han escrito sobre sus propias mascotas, otros han preferido escribir sobre sus autores favoritos y los animales que los acompañaron en los buenos y en los malos momentos”.


Las mascotas acompañan de una manera insuperable, sentirnos amados por un animal es una de las emociones más profundas y que menos pueden compararse. Una mascota es amiga, compañera, hermana, vecina, cuando nadie queda a nuestro lado, ellas permanecen porque conocen nuestro yo más íntimo y saben sacar nuestro lado bueno.

No son pocos los escritores que a lo largo de su vida han entablado amistad con animales, en muchos casos considerando su compañía mejor que la de cualquier otro ser humano; es que los animales, perros, gatos, hurones, ratas, hormigas, buitres, saben comprendernos en las diferencias, y ese es el bien que la mayoría de los seres vivos buscamos, ser aceptados, comprendidos, amados.



Fuentes:

1 comentario:

  1. Las mascotas,los seres mas importantes para muchas personas que comparten cariño, compañia y felicidad así como ellas brindan sus cualidades a su amo nosotros debemos demostrarles aun más nuestro aprecio,
    nosotros en Guarderia de mascotas ibague nos enfocamos sobre todo en el bienestar de los cachorros y adiestramiento mientras sus amigos estan fuera de casa.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Hot Sonakshi Sinha, Car Price in India