Zorrito se une al picnic de una mamá con su bebé.
Encontrarse en el camino con un animal exótico, no es algo que pase todos los días, mucho menos que este nos da la oportunidad de convivir con él de algún modo.
Esto le pasó a una madre primeriza, que había salido de picnic junto a su bebé y recibió la visita de uno de los animalitos más esquivos, un zorro.
Jessika Toward salió al parque en compañía de su recién nacido, para comer un sandwich bajo el sol cuando un adorable zorro comenzó a rodearlas. Rápidamente quedó claro que el mamífero no tenía intenciones de hacerle daño ni atacar a su bebé, sólo satisfacía su curiosidad.
Mordisqueó algunos de los envases, hizo uno que otro acercamiento tímido y cuando notó que ni Jessika ni su bebé representaban una amenazada para él, el zorrito decidió hacer lo que había venido a hacer: comprobar si esa manta era tan suave como se veía.
El zorrito restregó su rostro sobre la manta, para luego recostarse sobre ella. Jessika no lo podía creer. Por suerte alcanzó a grabar todo el momento con su teléfono.
Probablemente se arrepiente de no hacerle cariños al animalito, pero por muy amigable que se mostraba, no deja de ser un animal y no se sabe como pueda reaccionar. Y como buen zorro, sólo se quedó un par de segundos sobre la manta, para luego volver a sus andanzas.
Esto le pasó a una madre primeriza, que había salido de picnic junto a su bebé y recibió la visita de uno de los animalitos más esquivos, un zorro.
Jessika Toward salió al parque en compañía de su recién nacido, para comer un sandwich bajo el sol cuando un adorable zorro comenzó a rodearlas. Rápidamente quedó claro que el mamífero no tenía intenciones de hacerle daño ni atacar a su bebé, sólo satisfacía su curiosidad.
Mordisqueó algunos de los envases, hizo uno que otro acercamiento tímido y cuando notó que ni Jessika ni su bebé representaban una amenazada para él, el zorrito decidió hacer lo que había venido a hacer: comprobar si esa manta era tan suave como se veía.
El zorrito restregó su rostro sobre la manta, para luego recostarse sobre ella. Jessika no lo podía creer. Por suerte alcanzó a grabar todo el momento con su teléfono.
Probablemente se arrepiente de no hacerle cariños al animalito, pero por muy amigable que se mostraba, no deja de ser un animal y no se sabe como pueda reaccionar. Y como buen zorro, sólo se quedó un par de segundos sobre la manta, para luego volver a sus andanzas.


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